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07/11/2007

Congreso de ALAI - Punta del Este 2007

Del 1 al 3 de noviembre de 2007 se celebró en Punta del Este el Congreso ALAI 2007, "El derecho de autor en el siglo XXI: el lugar del autor ante los desafíos de la globalización".

"La promoción de los derechos de autor en América Latina, que despliega notables esfuerzos, se topa con numerosas dificultades", declaró Carlos Fernández Ballesteros, presidente del Instituto Uruguayo de Derechos de Autor y del comité organizador del Congreso 2007 de la Asociación Literaria y Artística Internacional (ALAI).

Este congreso anual, reunido este año en el balneario de Punta del Este del 1 al 3 de noviembre, fue el primero que se celebra en América Latina.

Representantes de AISGE (Fernando Marín y Abel Martín), SAGAI (Sebastián Bloj) y AADI (José Votti y Nelson Ávila) participaron del Congreso.

De acuerdo a Fernández Ballesteros "hoy, en América Latina, se asiste incluso a iniciativas que tienen el objetivo de eliminar la propiedad intelectual, abolir los derechos de autor, promover excepciones y limitaciones, lo que debilitaría los sistemas de protección instaurados en 1886 por la Convención de Berna para la protección de obras literarias y artísticas".

Tal convención, recordó Ballesteros, es el "pilar fundamental del sistema internacional de protección de derechos de autor", entre ellos el acuerdo sobre los Derechos de Propiedad Intelectual relacionados con el Comercio (ADPIC) y el Tratado de 1996 de la OMPI.

Por su lado, la presidenta de la rama argentina de la ALAI, Delia Lipszyc, señaló que "en el dominio de los derechos de autor, jamás hay terreno ganado. Cada conquista debe ser sostenida, protegida".

Según Ballesteros, si bien Uruguay, Argentina, Chile y Colombia han llegado a desarrollar una gestión colectiva eficaz y transparente de obras artísticas y en particular musicales, "ésta sigue siendo débil en América Central".

El experto lamentó que "algunos gobiernos y legisladores no sean suficientemente conscientes todavía de que es necesario no sólo prevenir sino también sancionar la violación de los principios consagrados por la ley y los convenios internacionales" en esta materia.

"También es necesario que la opinión pública comprenda de una vez por todas que las obras del espíritu no son de libre apropiación, sean analógicas o digitales", insistió.